Publicado hace 1 semana
Pa completar el chiste de hoy. Si Piñera acarreó gente con ‪#chocman‬ y Pinochet con ‪#golpe‬, la concertación nos metió un ‪#golazo‬ a todos…
Publicado hace 1 semana
Sabía usted que… para acarrear gente Pinochet no usaba #chocman, usaba #Golpe
Publicado hace 4 meses
si eventualmente uno vota en contra de algunas iniciativas que pueden servirle a nuestra gente y hay que rectificar, por supuesto que estoy disponible para eso (…) y créanme que para votar en contra de cualquier iniciativa que plantea la derecha yo siempre estoy disponible
Diputado Hugo Gutierrez (PC), y el “Tabacazo” del Congreso (II parte)
Publicado hace 4 meses

Cualquier semejanza con la vida real, es mera coincidencia…

Publicado hace 4 meses
Como suelo votar todo en contra de lo que vota la derecha, entonces cuando la derecha dice sí, digo no. Bueno, votamos algo que no debiéramos haber votado, creo yo”,
Diputado Hugo Gutierrez (PC) y papelon de la Camara Baja en votación a Ley del Tabaco
Publicado hace 8 meses

Soy un indignado

No podia sentirme mas identificado con una columna que con esta, la ultima que escribio en vida Felipe Cubillos para el diario La Segunda con fecha 30 de Agosto. ¿Sera que hemos perdido la capacidad de asombro y de reflexion? No lo se sinceramente, pero la columna que cito a continuacion no es mas que la pura verdad de principio a fin.

Cuidemos Chile! El alma de Chile somos todos!

Pertenezco a ese grupo de chilenos que después del terremoto y tsunami del 27 de febrero de 2010 nos hemos dedicado a ayudar a levantar escuelas, jardines infantiles, botes de pescadores y comercios que fueron destruidos por la fuerza de la naturaleza. Hemos sido miles los que hemos dedicado nuestro mejor esfuerzo, nuestra pasión y nuestro compromiso en ayudar a volver a levantar a Chile. Lo hicimos desde la alegría y desde nuestra libertad.


Muchos lo hicimos donando a Teletón, Desafío Levantemos Chile, al Techo para Chile y a muchas organizaciones de la sociedad civil. Miles de jóvenes se volcaron a ayudar a miles de familias chilenas, y nos conmovimos con el sufrimiento, pero sobre todo nos cautivamos con el compromiso de tantos por reconstruir nuestra sociedad. Sabemos que todavía nos queda mucho por hacer.


Soy un indignado, porque trabajamos sin descanso para que ningún niño chileno perdiera su año escolar en 2010 y, junto a mucha gente, lo logramos. Pero, un año después, vemos que miles de nuestros jóvenes están a punto de perderlo.


Soy un indignado, porque logramos levantar escuelas caídas para que nuestros niños pudieran estudiar, pero, un año después, otros las queman.


Soy un indignado, porque trabajamos sin descanso para levantar los pequeños comercios devastados por el terremoto y tsunami para que los emprendedores se volvieran a levantar; pero, un año después, veo a cientos de comerciantes como ellos que sufren los destrozos de sus locales cada vez que hay una protesta callejera.


Soy un indignado, porque un joven inocente ha perdido su vida tan sólo por haber estado en el lugar y momento equivocados (mientras escribo esta columna nos acabamos de enterar de que la bala que mató al joven Manuel Gutiérrez salió del arma de un carabinero; ojalá tengamos la mesura para condenar un hecho puntual y no a una institución completa, pues si es así escalemos también hasta los organizadores de las protestas).


Soy un indignado, porque vimos cómo nuestros carabineros evitaban los saqueos en los días posteriores al terremoto, y ahora vemos cómo delincuentes, escondidos entre los estudiantes, los atacan sin piedad en cada protesta.


Soy un indignado porque, pese a todos los problemas que tenemos como sociedad, hemos tenido avances notables en las últimas décadas, y hoy nadie se atreve a reconocer su paternidad o maternidad.


Soy un indignado por esos pseudoempresarios que engañan a la gente, sobre todo a los más pobres, renegociándoles sus condiciones sin ni siquiera preguntarles.


Soy un indignado, porque conozco a muchos emprendedores de la educación subvencionada que, precisamente por hacerlo mejor que los colegios estatales (sí, los municipales, también son estatales), hoy día corren el riesgo de tener que cerrar sus colegios.


Soy un indignado, porque muchos de los parlamentarios de nuestro país han renunciado al liderazgo y responsabilidad que les otorgamos en las urnas.


Soy un indignado cuando veo al presidente del Colegio de Profesores defendiendo una supuesta calidad de la educación, cuando el gremio que preside se niega a evaluarse.


Soy un indignado, porque no estamos discutiendo las verdaderas y profundas razones de la pésima y desigual educación que les estamos entregando a nuestros jóvenes, quizás porque llevamos años usando a la educación como caballito de batalla de la política de turno.


Soy un indignado porque, salvo honrosas excepciones, hemos caído en la política de las encuestas y el Twitter, y hemos renunciado a defender las convicciones. ¿Qué tal si los políticos apagaran por unos días sus computadores y se dedicaran a defender sus convicciones?


Hoy día hablo por mí, y sólo por mí, porque además creo que no somos muchos los que en estos tiempos creemos en la libertad; sí, esa libertad para emprender, para equivocarse, para educar, para enseñar y para aprender.


Soy un convencido de que la derrota de la libertad no se debe a la fuerza de sus enemigos, sino que a la debilidad de sus defensores.

(Fuente: blogs.lasegunda.com)

Publicado hace 8 meses

REBLOG EN HONOR A ESOS 21 HÉROES QUE MURIERON EN EL CAMINO PARA AYUDAR A CHILE.

(Fuente: troiansbellisario)

Publicado hace 9 meses
Publicado hace 9 meses
Si va a comer Sapito , primero un Chocman, o se llevará un Golazo
Publicado hace 9 meses

Carta abierta a Camila Vallejo

Estimada Camila:

Parto por decirte que siento pena por ver a una chica tan bonita e inteligente adherida a ideas tan añejas como el catre de bronce y las polainas. Si se trata de ser antisistémicos, el anarquismo es harto más moderno y simpático que el comunismo, que ya forma parte de la arqueología política.
Al menos el anarquismo tiene algo muy salutífero: no le pone cortapisas a la libertad. En verdad, abusa de la libertad… aunque no la ahoga. 
Ustedes ya ganaron, Camila. El gobierno tiene las puertas más que abiertas y ahora es el momento de entrar a conversar, de cambiar la descalificación por el diálogo, las piedras por las propuestas y las consignas por los argumentos.
El lenguaje de barricada ya devino en ese “infantilismo revolucionario” que tanto daño le hace al orden establecido, ese que a ratos nos molesta… pero es el que tenemos y hemos construido entre todos.
Lo podemos cambiar, cierto, pero jamás en torno a la lógica del combo, la piedra y el escupitajo.
Camila: un viejo adagio dice que hay que predicar con el ejemplo. Antes de reclamar contra el sistema binominal, de exigir justicia y acusar de falta de representatividad al gobierno, debes “partir por ordenar la casa”.
No sé si estarás enterada de que en la Feuc la situación es muy injusta. Allí el consejo opera a través de un sistema de sufragios ponderados. Según el sistema de estos muchachos, un voto de un alumno de la facultad de Ingeniería (con 3.362 alumnos de pregrado) representa en el consejo un 0,1 del voto final. En cambio, un alumno de las carreras de Física y Matemáticas (con 410 alumnos de pregrado) representa un 0,7% del voto final. Por lo tanto, el sufragio emitido por el estudiante de Física vale cinco veces más que el del alumno de Ingeniería.
¿Es esto ejemplo de representatividad?
Tú tampoco lo haces nada de mal. No toda la opinión pública sabe que fuiste elegida con sólo 771 votos, de un total de 8.994 sufragios…y en un universo de 21.547 estudiantes.
Luego, debes poner cuidado a la hora de poner en duda la representatividad de nuestras autoridades.
Por otra parte, te contaré que con un grupo de profesionales hacemos charlas de liderazgo y motivación.
Nuestros precios son módicos y por eso tenemos trabajo.
¡Hasta nos hemos dado el lujo de no cobrar cuando hemos estado en escuelas públicas pobres y en la más absoluta orfandad!
Nos moldeamos a la realidad chilena y cobramos lo justo.
Ahora he sabido que tú también das charlas de liderazgo.
¡Bienvenida la competencia!
Pero cobrar $1.800.000 (un millón 800 mil pesos) por charla, ¿no te parece un precio prohibitivo para muchos que desean conocerte y escucharte?
¿No estarás abusando de tu minuto de fama?
¿Por qué abominas tanto de las leyes del mercado pero las aplicas a tu favor cuando te conviene para el lucro personal?
¿No es destruir el ominoso lucro lo que te motiva a dar la cara?
¿En qué quedamos?
Entiendo la impulsividad de la juventud, pero hay que ponerle atajo. Es cierto que el que no se equivoca nunca, es porque nunca hace nada. El problema es que ustedes partieron al revés. Por estar mucho tiempo sin hacer nada, viven equivocándose.

(Fuente: laprensaaustral.cl)